Si nos guiáramos por la constitución colombiana de 1886, el candidato Juan Manuel Santos sería ya el presidente electo de Colombia, al sacar una ventaja de un 46.5%, equivalente a 6,7 millones de votos, frente a 3,1 millones de boletas, el 21.4%, del aspirante del Partido Verde, Antanas Mockus. Pero actualmente las normas electorales de Colombia indican que si ningún candidato obtiene la mitad, es decir un 50 %, los dos con mayor apoyo disputarán una segunda vuelta, por lo tanto Santos, a quien solo le faltaban 4 puntos para llegar al 50% deberá ir a elecciones nuevamente con Mockus el 20 de junio.
En opinión de analistas, los resultados representan una gran sorpresa, pues las encuestas de las últimas semanas mostraban unas elecciones muy reñidas entre Santos y Mockus, al punto de que algunos sondeos plantearon un empate técnico cada uno con entre 34% a 35% tanto en la primera como en la segunda vuelta.
Existen denuncias de que las encuestas estaban arregladas para beneficiar a candidatos específicos, pero las 4 encuestadores principales de Colombia son serias y llevan más de 30 años en el mercado, además están reguladas internacionalmente y el Consejo Nacional Electoral tiene la capacidad de penalizar a quien incumpla la ley, de igual forma no estarían de más unas regulaciones adicionales. También se contó con la Misión de Observación Electoral (MOE), que es una plataforma formada por más de 300 organizaciones civiles independientes. Tuvo alrededor de 2.300 observadores acreditados en las elecciones.
Ahora bien, todos nos preguntamos, ¿Por qué no coincidieron los resultados de las encuestas con lo que pasó en las urnas?
Existe una legislación colombiana que prohibe hacer encuestas en la última semana de campaña y no se pudieron actualizar los datos, con lo que se siguieron mostrando las cifras antiguas. Pero se toma en cuenta un error de las encuestas, y es que no toman en cuenta a las zonas rurales del país. Según Napoleón Franco, director de la encuestadora Ipsos Napoleón Franco "Se hacen sorteos de municipios de grandes y pequeños. Las últimas encuestas se aumentaron el número de localidades. Lo que se hace con el sondeo es tomar un número representativo de personas de cada departamento, pero no es tan fino para reportar municipio por municipio. En los departamentos lejanos parece que hubo votaciones muy altas y eso probablemente no se midió bien. Lo que quiero decir es que sí se podría haber medido mejor"
Los resultados que mostraron las encuestan mostraron que la abstención se mantenía en sus niveles tradicionales de alrededor de 50% en elecciones de jefe de Estado. Los nuevos votantes no salieron a defender su derecho al sufragio, y los que si lo hicieron prefirieron votar por lo seguro.
Paul Bromberg, ex alcalde de Bogotá dijo telefónicamente que una de las razones para la sorprendente votación de Santos, visto lo que afirmaban los sondeos previos a las elecciones, fue que el número total de electores fue relativamente bajo: poco más de 14 millones, cuando se esperaban 16 millones.
Es posible que haya existido lo que se conoce como una espiral de silencio, teoría que declara que es menos probable que un individuo de su opinión sobre un determinado tema entre un grupo de personas si siente que es parte de la minoría, por miedo a la represión o aislamiento por parte de la mayoría. Es decir, puesto que Alvaro Uribe, todavía cuenta con 76% de apoyo ciudadano, después de ocho años consecutivos de gobierno, la mayoría del pueblo colombiano tal vez decidió ratificar su apoyo al candidato Santos, quien prometió continuar con la obra de Uribe y defenderla a capa y espada, en vez de arriesgarse y mostrar a los encuestadores su elección de votar por un candidato que formuló su campaña con bases tecnológicas y publicitarias, algo diferente para el pueblo conservador de Colombia.


